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¿Te gustaría tener un bello césped pero no tienes tiempo suficiente para mantenerlo? Lo mejor en estos casos es optar por un césped artificial. Esta tendencia en jardines está permitiendo tener un césped verde y agradable durante todo el año. Cuando surgió este tipo de césped, se utilizaba sólo en instalaciones deportivas, pero poco a poco ha ido acercándose a jardines, parques, terrazas, patios,… Y la respuesta a este éxito es que es una excelente solución para la decoración exterior del hogar.
El césped artificial requiere de muy poco mantenimiento, al contrario que ocurre con el césped natural. Esta opción sintética no necesita poda ni riego. Tan sólo un enderezamiento anual de las fibras y quizás la retirada de hojas secas que hayan podido caer de los árboles cercanos. Como podemos imaginar, el ahorro de dinero, tiempo y esfuerzo es grande. Este césped sintético se gasta con el paso del tiempo, sí, pero mucho más lentamente que el natural.
Y ¿cómo funciona el césped sintético? Vamos a mostrarte unas pequeñas nociones. Los céspedes artificiales que encontramos en el mercado vienen generalmente con unos fieltros geotextiles que hay que poner directamente sobre el suelo. Este accesorio, gracias a su composición, impide la aparición de malas hierbas.
El césped propiamente dicho se presenta en forma de fibras, pegadas sobre una base microporosa. Esta base deja que el agua se filtre con el fin de que la lluvia y otros líquidos que puedan caer sobre el césped no se acumulen por encima. El césped viene con unos clavos especiales para fijarlo y con un saco de arena especial que hay que poner como base. La arena ayuda a la adhesión en el suelo e impide los pliegues.
Numerosas empresas se han especializado en la creación y venta de céspedes artificiales. Gracias a ello, la gama de tipos, de calidades, y de tonos de colores es amplia y variada. Debemos informarnos bien antes de elegir. |